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15 Diciembre 2008 | Sin Comentarios

Alimentación cruda biológicamente apropiada es otro nombre que se le da a la alimentación BARF.

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15 Diciembre 2008 | Sin Comentarios

Otro sistema de alimentación en crudo, similar a BARF, pero mucho más simple.
Aqui os podeís ir descargando el libro completo, por capítulos.

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15 Diciembre 2008 | Sin Comentarios

Os paso el enlace para descargar este libro de Barry Eaton que propone la nulidad de la validez de la dominancia en la perspectiva social canina. Uno de los lados del péndulo, lo opuesto de las visiones de Jan Fennel o Cesar Millán.

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2 Junio 2008 | Sin Comentarios

Entrenamiento con Clicker: Una aplicación práctica de la Teoría del Condicionamiento Operante

por Juan Sangüesa Massiel, 2005

RESUMEN
Por medio de este documento intentaremos explicar la aplicación práctica de una de las teorías del aprendizaje más conocidas, el condicionamiento operante. Esta aplicación es utilizada principalmente para el adiestramiento canino y el condicionamiento de otros animales. El marco teórico en el cual nos hemos situado emerge de la tradición conductista, que es la que mejor ha estudiado el comportamiento y el aprendizaje en los animales. Es por esto que hemos omitido deliberadamente otros puntos de vista igualmente válidos acerca de los fenómenos cognitivos involucrados en el aprendizaje de los seres humanos.

Palabras clave:
Aprendizaje, condicionamiento, operante, reforzamiento, programas, clicker, estímulo, respuesta.

ABSTRACT
In this paper, we will try to explain a practical use of one the most famous learning theories, operant conditioning. This technique is mainly applied for dog training and the conditioning of other animals as well. The theoretical corpus in which we have focused, stems from the old behaviorism, for this is the school that has made the best efforts in understanding the true nature of the learning processes of animals. This is why we have purposefully left out some other valid theories about the cognitive phenomena involved in human learning.

Key words:
Learning, conditioning, operant, reinforcement, programs, clicker, stimulus, response.

¿Qué es aprendizaje?
Durante años nos hemos estado preguntando acerca del aprendizaje en todas sus formas y hemos tratado de explicarlo a través de diversas teorías.

Una definición bastante aceptada, aunque engañosa por su simplicidad, es que se trata de un cambio en la conducta debido a la experiencia (Chance, 1995). Aquí podemos apreciar que tratamos con dos temas interrelacionados, los eventos del organismo (respuestas) y los eventos del ambiente (estímulos). La relación entre ambos tipos de eventos ha sido largamente discutida y analizada, además de sometida a experimentos de toda índole, los que han permitido el desarrollo de todo tipo de conceptualizaciones y aplicaciones prácticas.

Condicionamiento clásico
El destacado fisiólogo ruso y ganador del premio Nóbel, Ivan Petrovich Pavlov (1849-1936), se encontraba realizando experimentos acerca del rol de la salivación en la digestión, cuando se percató de que los perros de su laboratorio salivaban frente a estímulos distintos a la comida. Esto fue un hallazgo, ya que la salivación es un acto reflejo que ocurre espontáneamente frente a la presentación de comida, sin embargo, los perros de Pavlov empezaron a salivar frente a la sola presencia del asistente que les traía la comida. Acertadamente, Pavlov, teorizó que los perros habían aprendido a anticipar la comida luego de la aparición de ciertas señales y, gradualmente llegaron a asociar esas señales con la comida. De este modo, el reflejo (respuesta incondicionada) que normalmente ocurría frente a la comida (estímulo incondicionado), podía ser condicionado para que ocurriera frente a una señal (la visión del asistente) que predecía con seguridad la llegada de la comida. Así, un estímulo en principio neutral, al aparearse en forma sucesiva con el estímulo incondicionado, llegaría a transformarse en un estímulo condicionado, capaz de elicitar por si solo el reflejo, que en este caso pasaría a llamarse respuesta condicionada.

Pavlov llevó a cabo una investigación sistemática sobre los reflejos condicionados. Encontró que las respuestas condicionadas ocurrirían también ante estímulos similares al estímulo condicionado usado originalmente, a este fenómeno le llamó generalización. También se puede establecer como requisito que el animal realice una respuesta condicionada frente a un tipo específico de estímulo y no ante otros, lo que conocemos como discriminación.

Los descubrimientos experimentales de Pavlov acerca de los reflejos condicionados sirvieron como base conceptual para explicar algunos aspectos del comportamiento canino. En alguna medida esto fue beneficioso y útil; pero, sin embargo, también condujo a una visión un tanto mecanizada del perro. (Campbell, 1992)

Conexionismo
Edward Lee Thorndike (1874-1949) realizó una importante contribución al campo de la investigación acerca del aprendizaje. Durante su especialización en Psicología en Harvard, desarrolló una serie de experimentos con animales. Los más famosos los realizó con gatos, a los cuales encerraba –hambrientos- en “cajas problema”, las que sólo podían ser abiertas mediante dispositivos especiales ubicados al interior de las mismas (una polea, por ejemplo). La comida esperaba afuera, a la vista, pero fuera del alcance del gato. Thorndike observó que los gatos, en un comienzo, emitían toda clase de respuestas ineficientes, como tratar de salir masticando los barrotes de la jaula o tratar de empujar contra las barreras, hasta que, finalmente, llegaban por accidente a manipular el dispositivo, con lo que lograban escapar y comer. La siguiente vez que eran puestos a prueba, seguían una secuencia similar de comportamiento hasta llegar a la respuesta correcta, pero a medida que se repetía el experimento, los gatos demoraban cada vez menos en accionar la polea o palanca.

Thorndike propuso dos leyes de la conducta tanto animal como humana (Leahey, 1998). La primera fue la ley del efecto: “de las muchas respuestas dadas a la misma situación, las que van acompañadas o inmediatamente seguidas de satisfacción para el animal, en igualdad de condiciones, se conectarán más firmemente con la situación; de manera que cuando ésta vuelva a presentarse, volverán a presentarse con gran probabilidad”. La segunda ley es la del ejercicio: “Toda respuesta a una situación en igualdad de condiciones, se conectará más fuertemente a la situación en proporción al número de veces que ha sido conectada a esa situación, y al vigor y duración medio de las conexiones”. (Thorndike, 1911. cit. por Leahey, 1998)

Condicionamiento operante
A partir del trabajo de Thorndike, B.F. Skinner realizó, en la década de los 30, una serie de estudios que lograron un gran avance en nuestra comprensión de los procesos de la conducta y el aprendizaje. En su libro “The behavior of organisms” (1938) (La conducta de los organismos) resumió la mayoría de sus conceptos centrales (Leahey, 1998). Skinner diseñó una caja de experimentos conocida hoy como “la caja de Skinner”, elemento estándar en todo laboratorio conductual que se precie de tal. En esta caja, instaló una palanca que, al ser accionada por el sujeto (una rata o una paloma), permitía la aparición de un pellet (comida). Este procedimiento le permitió variar las condiciones en forma metódica y precisa para averiguar que sucedía en las distintas circunstancias. Al deprivar al animal de comida, llevándolo a un peso ligeramente inferior al normal, y poniéndolo en la caja, Skinner se dio cuenta que la tasa de presión de la palanca aumentaba significativamente. Si, por el contrario, al presionar la palanca el sujeto recibía un aversivo, la tasa disminuía rápidamente. Este procedimiento en el cual la conducta se fortalece o debilita fue llamado condicionamiento operante, pues se creía que la conducta opera sobre el ambiente. El comportamiento es típicamente instrumental al producir tales consecuencias, así que a esta clase de aprendizaje también se le llama condicionamiento instrumental (Chance, 1995).

“Una respuesta que ya se ha producido no puede, desde luego, predecirse o controlarse. Podemos predecir solamente que ciertas respuestas similares se producirán en el futuro. La unidad de una ciencia predictiva no es, por tanto, una respuesta sino una clase de respuesta. La palabra “operante” es la
que utilizaremos para designar esta clase. El término pone de relieve el hecho de que la conducta opera sobre el medio ambiente para producir consecuencias. Las consecuencias definen las propiedades por las que las respuestas se llaman similares. El término se utilizará tanto como adjetivo (conducta operante), cuanto como sustantivo para designar la conducta definida por una consecuencia dada.” (Skinner, 1953)

Reforzamiento
Aún cuando Skinner se interesó principalmente en los reforzadores positivos, aquellos que al ser presentados en contingencia con una respuesta hacían más probable la repetición de la misma, reconoció también la existencia de los reforzadores negativos. Los reforzadores negativos son estímulos aversivos, que el organismo trataría normalmente de evitar. Entonces, el refuerzo resultaría de la ocurrencia de un reforzador positivo, pero también de la terminación de un reforzador negativo. Un ejemplo sencillo es el del frío, actuando como reforzador negativo para la operante de ponerse un abrigo; otro ejemplo es el de un shock eléctrico sostenido, cuya terminación es evidentemente reforzante. Entonces, podemos reforzar una respuesta ya sea presentando un refuerzo positivo o eliminando uno negativo.

Es importante destacar que los reforzadores, tanto positivos como negativos, pueden ser condicionados. Si un estímulo neutro es presentado en contingencia con el reforzador positivo, ese estímulo llegará a adquirir por sí solo la capacidad para reforzar la conducta. Lo mismo vale para los refuerzos negativos.

Los reforzadores son relativos, no absolutos. La lluvia es un refuerzo positivo para los patos, negativo para los gatos e indiferente para las vacas. La comida no es un refuerzo si estás repleto. Para que sea reforzante, el ítem elegido tiene que ser algo que el sujeto quiere. (Pryor, 1984)

Extinción
Cuando se retira el reforzamiento a una respuesta operante, la frecuencia de la conducta disminuye gradualmente según el proceso de “extinción operante”. “Si dejamos de darle comida, la paloma dejará finalmente de levantar la cabeza. En general, cuando practicamos una conducta que ya “no vale la pena”, nos sentimos menos inclinados a comportarnos de esa manera” (Skinner, 1953). Existen varios efectos secundarios interesantes de la extinción. Uno de ellos es la variabilidad de la conducta, una rata que ha aprendido a presionar una palanca para obtener comida puede, durante la extinción, presionarla con más fuerza o utilizar su nariz en lugar de la pata, o emplear las dos patas en vez de una. (Chance, 1995). Otro resultado es un incremento inicial de la respuesta que se pretende extinguir, lo que trae aparejado –al no encontrar el refuerzo acostumbrado- una reacción emocional de frustración o ira. “Una paloma que no ha conseguido reforzamiento se aparta de la llave, piando, batiendo las alas y practicando otras conductas emocionales” (Skinner, 1953).

Se habla de recuperación espontánea cuando el organismo vuelve a emitir una operante que ya había sido extinguida, lo que puede ocurrir producto de varios factores, como por ejemplo el encontrarse nuevamente en una situación o contexto en que la respuesta había sido reforzada en el pasado.

Castigo
Con frecuencia tiende a confundirse el castigo con los reforzadores negativos. La diferencia fundamental estriba en que si los reforzadores lo son en tanto aumentan la probabilidad de que una respuesta operante se repita, el castigo hace justamente todo lo contrario: disminuye la probabilidad de que una operante sea emitida nuevamente.

Hablamos de castigo positivo -o tipo 1- cuando a una respuesta le sigue la aparición de un estímulo aversivo. Al igual que en el reforzamiento la palabra positivo sólo tiene el significado de presentación de la consecuencia; la palabra castigo entonces sería sinónimo de debilitador. (Davidoff, 1989) Si apoyamos las manos sobre una estufa encendida, nos quemaremos las manos y probablemente en el futuro evitaremos repetir esa acción. Entonces decimos que esa conducta ha sido castigada.

En el castigo negativo –o tipo 2- la respuesta es debilitada por medio de la posposición o retiro de un reforzador que la hubiera sucedido y que el organismo esperaba. Un ejemplo sería el retiro de los permisos de conducir a los conductores que cometen infracciones del tránsito (se les priva del privilegio de conducir su automóvil) o el retirar el postre de un niño que se ha portado mal durante el almuerzo familiar. En vista de que la conducta “tiene un precio”, a menudo se le llama al castigo tipo 2, costo de respuesta. (Chance, 1995)

En general, Skinner consideró al castigo como un método pobre de modificación de conducta por varias razones, entre ellas tal vez la más importante sería que el castigo trae aparejadas respuestas emocionales negativas indeseables y que pueden ser asociadas con estímulos diferentes a los que el castigador pretende, incluidos los estímulos del propio castigador.

Programas de reforzamiento
Existen variados programas de reforzamiento en el entrenamiento de respuestas operantes. Se puede reforzar una conducta cada vez que es emitida (reforzamiento continuo) o cada cierto número de veces (refuerzo intermitente). Este último puede ser regular, administrando el refuerzo después de un número fijo de repeticiones de la operante; o bien, puede ser variable e impredecible. Cada programa afecta a la conducta de una manera diferente, lo que hace que cada programa se preste mejor para determinados procesos específicos durante el aprendizaje y entrenamiento de las respuestas.

El reforzamiento continuo parece ser el mejor método para condicionar la conducta en las fases iniciales del aprendizaje, ya que cada reforzamiento fortalece la conducta y esto produce un aumento rápido en la tasa de respuestas. Sin embargo, en la naturaleza, los refuerzos en general no aparecen en forma continua. Un lobo, por ejemplo, no todas las veces que se lanza a la captura de una presa logra su cometido, pero no por esto abandona su hábito de cazador.

Programas de razón
Los programas de razón especifican que el reforzador debe ser administrado después de un número determinado de respuestas. Cuando este número de respuestas es siempre e invariablemente el mismo, hablamos de un programa de razón fija. Los animales que trabajan bajo un programa de razón fija responden con tasas bastante altas, ya que mientras más trabajen, más refuerzos obtendrán. Sin embargo se produce una pausa después de la administración del reforzador, un descanso antes de reanudar el trabajo.

En cambio, en un programa de razón variable, el reforzador será administrado después de un número variable de respuestas. El ejemplo clásico es el de las máquinas tragamonedas, en el que los jugadores nunca saben cuándo ganarán. Los animales que están bajo este programa trabajan bastante rápido y sin descanso. La incertidumbre de desconocer cuando llegará el próximo reforzador hace que el organismo trabaje de manera constante. (Davidoff, 1989) Este tipo de programa de razón variable es el que más encontramos e la naturaleza y en muchas de las situaciones sociales humanas; además presenta una resistencia alta frente a la extinción.

Programas de intervalo
Estos programas dependen del paso del tiempo. Para entregar el reforzador se debe esperar a que se cumplan dos condiciones; primero tiene que haber pasado un tiempo determinado desde la administración del último refuerzo y, segundo, la operante debe ser emitida después de que ha transcurrido el intervalo.

En los programas de intervalo fijo, los períodos de tiempo entre refuerzos son constantes, como por ejemplo en los trabajos asalariados, en que el sueldo es recibido todos los meses en la misma fecha.

Se ha observado que en este programa, la tasa de respuesta es desigual; después de la administración del refuerzo, la frecuencia de respuestas baja.
Después, aumenta en forma estable durante el intervalo y alcanza su máximo punto justo antes de la presentación del reforzamiento.

Control de estímulos
El control de estímulos se produce cuando se introduce un estímulo previo a la ocurrencia de la conducta operante y se refuerza sólo cuando este estímulo, llamado discriminativo, aparece. “Supongamos que entrenamos a una rata para presionar una palanca, reforzando sus presiones sólo cuando una luz se enciende por encima de la palanca. En poco tiempo, la rata llegará a presionar la palanca cuando la luz se encienda. Puede parecer que el estímulo luz provoca respuesta, pero según Skinner no es así. La luz señaliza la disponibilidad del reforzamiento, permite al organismo discriminar una situación de reforzamiento, de una situación de ausencia de reforzamiento, y, por tanto, este estímulo recibe el nombre de discriminativo.” (Leahey, 1998)

Conducta supersticiosa
La conducta supersticiosa se podría conceptualizar como una creencia falsa con respecto a causa y efecto. Esta situación puede surgir producto de la contingencia accidental entre una determinada respuesta operante y el reforzamiento.

Skinner realizó el siguiente experimento con palomas hambrientas; las puso en una caja de las que llevan su nombre, y proporcionó alimento cada 15 segundos sin importar lo que las palomas estuvieran haciendo. De este modo, se vieron condicionadas las más diversas respuestas. Algún ave que se encontraba dando vueltas aceleró esta actividad; otra incrementó mover la cabeza hacia delante; una mas, balancear el cuerpo. (Davidoff, 1989) Las palomas se comportaban como si creyeran que lo que estaban haciendo cuando se presentó la comida hubiera sido la causa de que esta se presentara.

Estas conductas supersticiosas resultaron ser bastante resistentes a la extinción. (Davidoff, 1989)

Algunas aplicaciones del condicionamiento operante
Nuevamente surge la figura de Skinner como uno de los pioneros en el intento de aplicar los principios del condicionamiento operante de una manera práctica y útil para la humanidad. En los años 50 intentó trasladar el conductismo hacia la conducta humana. Como escritor frustrado, Skinner estaba interesado en el lenguaje (Leahey, 1998), de manera que se abocó al estudio de la percepción del habla y el proceso del lenguaje. El resultado de sus investigaciones los expuso en varias conferencias en Harvard y, luego, en su libro Verbal Behavior (1957). También elaboró una utopía de sociedad perfecta, desarrollada a partir de los principios del reforzamiento, lo que decantó en la publicación de Walden II (1948). Durante la Segunda Guerra Mundial tuvo la oportunidad de aplicar sus conocimientos acerca del condicionamiento en las palomas. Participó en el “Proyecto ORCON”, nombre derivado de “organic control”, en el que entrenó a las palomas para ayudar a guiar a los misiles hacia sus blancos. Afortunadamente para las palomas, el proyecto no se concretó, a pesar de que experimentalmente se demostró que era virtualmente a prueba de fallas.

Una de las aplicaciones más conocidas ha sido la de entrenar animales para películas y spots publicitarios. Los psicólogos Keller y Marian Breland (1961) (alumnos de Skinner), fueron pioneros en el arte de entrenar los más diversos animales para realizar todo tipo de trucos para su exhibición en ferias y cosas por el estilo. Ellos desarrollaron su trabajo en Animal Behavior Enterprises en Hot Springs, Arkansas, donde llegaron a adiestrar más de 6.000 criaturas de 38 especies diferentes. (Davidoff, 1989)

Jim Simmons, PhD, un científico de la marina, desarrolló a fines de los años 70 y comienzos de los 80, un sistema de condicionamiento para palomas de búsqueda y rescate desde helicópteros. (http://www.apa.org/monitor/oct02/pigeons.html/)

Adiestramiento con Clicker
El adiestramiento con clicker está considerado hoy en día como una verdadera revolución en el campo del manejo conductual canino. Su difusión ha sido verdaderamente espectacular, generando una gran aceptación entre los profesionales del comportamiento canino a través de todo el mundo. Su aplicación es sencilla y no requiere de un gran caudal de conocimientos para lograr resultados.

Los orígenes del entrenamiento con clicker se encuentran en el trabajo de los expertos entrenadores de delfines en los parques acuáticos en EE.UU.

Una de las pioneras en este tipo de trabajo fue Karen Pryor. Con una formación como bióloga y un gran interés en el comportamiento animal, se abocó a la tarea de aprender y aplicar las técnicas del condicionamiento operante en seres que simplemente no se podían entrenar con métodos convencionales.

En su libro “Don’t shoot the dog!” (¡No mates al perro!) (1984), expone gran parte de sus técnicas de reforzamiento y conclusiones acerca de la modificación conductual, ampliadas al campo del comportamiento de otros animales e incluso de los seres humanos, con un lenguaje directo y claro.

¿Qué es el clicker?
El clicker es una pequeña caja de plástico con un resonador metálico que emite un chasquido al ser oprimido con los dedos.

Su principal función es la de actuar como un refuerzo condicionado para comunicarle al perro qué conducta es la que va a ser reforzada (normalmente el refuerzo primario es comida, pero también puede ser otras cosas)

El sonido del clicker es claro y distinto, sobresale por encima de otros estímulos del ambiente y es rápido y preciso para marcar conductas o fragmentos de ellas en el momento exacto en que están ocurriendo. La idea clave aquí es comunicación fluida e inmediata.

Metodología
Para usar el clicker como un poderoso elemento de comunicación inter-específica (hombre-perro), lo primero que hay que hacer es “cargar” el clicker. Esto se consigue por asociación del estímulo del clicker con la presentación de un reforzador primario (trozos pequeños de salchicha, por ej.). Esto se hace repetidas veces hasta lograr el aprendizaje del click (condicionamiento clásico) en una o más sesiones.

La idea es que el perro, al escuchar el click, anticipe la presentación del refuerzo, lo que también generará una respuesta emocional positiva.

Una vez que se ha creado la asociación, el clicker es usado para marcar todo tipo de comportamientos deseables cuando ocurren espontáneamente (o inducidos), lo que aumentará la probabilidad de que esas conductas sean repetidas en el futuro.

En el entrenamiento con clicker sólo se utilizan el refuerzo positivo y la extinción como métodos válidos de modificación conductual y aprendizaje.

A partir de los programas descritos con anterioridad, normalmente se utiliza el programa de reforzamiento continuo para el establecimiento de nuevas conductas y posteriormente se pasa a un programa de razón variable. En este punto, también el tipo y magnitud de los reforzadores debería ser variable e impredecible.

Por lo general el clicker es utilizado durante el período que el perro demora en aprender un nuevo ejercicio. Luego, una vez que se ha puesto la conducta bajo control de estímulos, es posible dejar de lado el clicker hasta que se desee enseñar un nuevo “truco”.

Las formas más comunes de entrenamiento de perros usando el clicker se resumen en las tres siguientes: shaping, luring y targeting.

Shaping (Modelado por aproximaciones sucesivas)
El modelado consiste en tomar una pequeña tendencia en la dirección correcta y llevarla a través del reforzamiento, paso a paso, hacia una meta final.

En el modelado, se busca enseñar un comportamiento complejo, compuesto de muchos comportamientos más simples realizados en forma encadenada. Lo más fácil es comenzar por reforzar la respuesta más sencilla y natural para el perro, la cual será el punto de partida para el modelado. Toda vez que el perro ofrezca conducta
s más cercanas al comportamiento final que buscamos, estas serán reforzadas en forma selectiva, es decir ya no se presentará refuerzo para las respuestas iniciales.

El modelado es posible porque el comportamiento de los organismos es variable. No importa cuál sea la conducta observada en un perro, él la realizará con más fuerza unas veces que otras y en diferentes direcciones o con otras variaciones de diversa magnitud. Entonces, si tomamos cualquier conducta que el perro esté ofreciendo espontáneamente, podremos reforzarla y gradualmente transformarla en otro tipo de comportamiento.

Luring (Atracción)
En esta técnica, se utiliza el reforzador primario como una guía para inducir al perro a adoptar distintas posturas físicas. Al mover un trozo de salchicha frente a la nariz del perro, éste se verá impulsado a seguir con su cabeza y el resto de su cuerpo. Esto facilita el guiarlo hasta las posiciones básicas del adiestramiento de obediencia (sentado, echado, parado, junto, etc.), clickeando en el preciso momento en que logra la posición y reforzando con cierta frecuencia para estabilizarlo en la posición.

El objetivo es que, luego de un número variable de repeticiones, el perro comience a ofrecer espontáneamente las operantes de las distintas posiciones. Una vez llegado este punto, se procede a poner ese comportamiento bajo control de estímulos.

Targeting (Establecer blancos)
El método del targeting está basado en lograr que el perro toque con la nariz o con las patas o con otra parte de su cuerpo un objetivo o blanco. Este entrenamiento forma parte de las habilidades básicas que se pueden enseñar con el clicker y tiene un sinnúmero de aplicaciones prácticas como el aprendizaje de trucos y ejercicios sorprendentes tales como cerrar puertas, jugar a la pelota, traer objetos, prender y apagar interruptores, etc.

Problemas de comportamiento y modificación conductual
Existe una amplia gama de problemas conductuales en los perros, desde el perro que hace sus necesidades al interior de la casa, hasta el perro con problemas de agresividad. Mucho se ha escrito y ensayado en la búsqueda de solución a estos y otros problemas en la relación hombre-perro. Los enfoques tradicionales casi siempre se han basado en castigos de la más diversa índole, desde los consabidos tirones con collares de ahorque o puntas, hasta el maltrato y los golpes.

Afortunadamente, el entrenamiento con clicker y los principios del reforzamiento, ofrecen soluciones mucho más positivas para la solución de los problemas de conducta.

Existen cinco maneras de aplicar estos principios en la modificación conductual.

Extinción
Si, por ejemplo, el comportamiento que deseamos reducir es del tipo búsqueda de atención, la respuesta es muy sencilla: simplemente no responder…De esta forma el perro, al no obtener refuerzo de ningún tipo, pronto declinará en su tasa de conductas. Esto es evidentemente mucho mejor que retarlo o castigarlo, ya que ambas cosas serían reforzadores potenciales (atención) para estas conductas.

Hay ciertos patrones conductuales que son auto-reforzantes (ladrar o masticar objetos, por ej.) y difícilmente se van a extinguir por si solos.

Entrenar una respuesta incompatible
Este método es muy eficaz en muchos casos. Se trata de enseñar un comportamiento físicamente incompatible con la conducta problemática. Un ejemplo sencillo es el caso del perro que se abalanza sobre las visitas, empujándolos y ensuciándoles la ropa. Lo más rápido y efectivo sería entrenar la posición de sentado y reforzarla cada vez que lleguen visitas (estímulo discriminativo). Si el perro aprende a sentarse cada vez que llega alguien, no podrá hacerlo y al mismo tiempo saltar sobre ese alguien.

Poner la conducta bajo control de estímulos
Uno de los axiomas de la teoría del condicionamiento operante es que cuando hemos puesto una conducta bajo control de estímulos –esto es, cuando el organismo aprende a ofrecer el comportamiento si y sólo si es presentado el estímulo discriminativo- esta conducta tenderá a extinguirse en la ausencia del estímulo.

Un ejemplo sería entrenar a un perro para ladrar bajo la señal “ladra” (estímulo discriminativo) y reforzarlo por hacerlo, luego al no dar la señal no hay refuerzo, de manera que esa conducta tendería a disminuir su tasa (extinción).

Modelar la ausencia de comportamiento
Este método sirve para eliminar un comportamiento problemático cuando no hay otra cosa que se pretende lograr que el perro haga en lugar de. La idea es reforzar cualquier cosa que no sea la conducta indeseable. Si tomamos nuevamente el ejemplo del perro que ladra en exceso, la idea sería salir de vez en cuando –cada vez que no este ladrando, desde luego- con intervalos variables y darle un reforzador positivo.

Este método es particularmente efectivo con perros agresivos o miedosos, cada vez que el perro actúa con normalidad, consigue un refuerzo.

Cambiar la motivación
A menudo esta es la forma más amable y efectiva de todas para lograr cambios en el comportamiento problemático. La dificultad estriba en inferir cuál es la posible causa de una conducta determinada, ya que es fácil apresurarse a sacar conclusiones. La idea es observar con atención el ambiente del perro y las condiciones en que se encuentra, además de la relación que existe entre él y los miembros de la familia. De esta manera, será posible encontrar posibles causas y tratar de eliminarlas del contexto. No descartar la posibilidad de hambre, enfermedad, dolencias, aburrimiento, soledad o miedo.

Desde luego que hay problemas de conducta que tienen su origen en aspectos hereditarios o factores orgánicos, tales como desórdenes neurológicos y otros. Aquí, la sola modificación conductual probablemente no será suficiente y, en algunos casos, habrá que recurrir también a la ayuda de medicamentos, prescritos por un especialista.

Conclusión
La teoría del condicionamiento operante es considerada, hoy en día, un tanto limitada por la mayoría de los Psicólogos a la hora de explicar las complejidades del aprendizaje y la conducta de los seres humanos. Sin embargo, como hemos visto, ella constituye un poderoso modelo para abordar el comportamiento animal. Como aplicación práctica de la teoría, el entrenamiento con Clicker es una metodología cuyas ventajas resultan evidentes. Al compararla con los métodos convencionales de adiestramiento canino (la mayoría basados en la fuerza y la coerción), destaca su énfasis en la comunicación inter-específica fluida y en el trabajo basado en motivación positiva. Los resultados son asombrosos. Perros que disfrutan del entrenamiento y dueños felices de poder comunicarse con sus mascotas de una forma que no habían imaginado posible.

Debido a estas características, el entrenamiento con Clicker ha logrado una difusión tan espectacular en todo el mundo.

Bibliografía
Campbell, W. (1992). Behavior Problems in Dogs. California: American Veterinary Publications
Chance, P. (1994). Learning and behavior. California: Wadsworth
Davidoff, L. (1989). Introducción a la Psicología.Méjico: McGraw-Hill/Interamericana
Leahey, T. H. (1998). Historia de la Psicología. Madrid: Prentice Hall Iberia
Pryor, K. (1984). Don’t shoot the dog! New York: Bantam Books
Skinner, B.F. (1953). Science and Human Behavior. New York: Free Press

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19 Mayo 2008 | Sin Comentarios

Estos enlaces se proporcionan con el objeto de revisar los libros antes de comprarlos, es decir, descargarlos provisionalmente, ya que están sujetos a derechos de autor.

Saber escuchar al perro - Jan Fennell
Introducción al Clicker - Karen Pryor
Señales de calma - Turid Rugaas
Manual básico de adiestramiento del perro - Dr. Bruce Fogle

No lo mates, enséñalo - Karen Pryor (en inglés)

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16 Mayo 2008 | Sin Comentarios

Sociopatía Hombre-Perro

MVZ Stéphane Meder Vincileoni
Presidente ALZ (Asociación Latinoamericana de Zoopsiquiatría)
Miembro de ZOOPSY (Organización Internacional de Zoopsiquiatría)

Las sociopatías hombre-perro y entre perros representan por si solas un gran porcentaje de los trastornos del comportamiento. Se habla incluso que serían del orden de 50 % en consulta canina. En realidad se trata de un problema estrictamente de comunicación entre el propietario y su perro. Al considerar al perro como un miembro de la familia es común dar prerrogativas que dan lugar a una comunicación ambivalente entre el animal (ya que llena de contrasentidos etológicos) y el hombre sin que el propietario se deje dominar ya que ejerce su autoridad en multitud de ocasiones. Es también un hecho de nuestra sociedad moderna donde las parejas trabajan y dan en consecuencia menos atenciones a su perro creyendo compensar esta falta otorgando prerrogativas. Prerrogativas que en si dan un estatus de dominante al perro.

La inserción jerárquica

“La jerarquía es necesaria para que la manada pueda existir, el cachorro debe encontrar de facto su lugar en el seno de su nueva manada-familia-humana. Pero no es raro encontrar en clientela gentes que viven con su perro….” (Pageat P.) el cual dormirá en la recámara, tendrá su lugar en el salón o sobre el diván o un sillón, en el pasillo cerca del cuarto de los propietarios o de los niños pero con vista sobre las principales piezas de la casa o del departamento y muy probablemente en una casa de dos pisos sobre la escalera. “Muy a menudo la situación es desagradable ya que los propietarios por desinformación, al no respetar la jerarquía canina, se encuentran corregidos, entonces mordidos por su perro. Es preferible para la familia que el perro sea dominado” (Pageat P.). En efecto secuencias agresivas territoriales, por irritación o jerárquicas serán en estos casos el motivo de consulta de los propietarios bajo condiciones muy precisas:
- cuando que Kiki duerme o parece dormir se intenta pasar a su lado en el pasillo, este inicia una secuencia de agresión gruñendo;
‘ la señora esta en su cama leyendo un libro, Kiki duerme al lado de la cama de la señora sobre un pouf. La señora cierra su libro y lo pone sobre el burí, Kiki inicia una secuencia agresiva;
- Kiki está en el estudio de la señora y no la deja salir, cuando que dormía, está visiblemente molesto gruñendo y amenaza morder si la señora de desplaza del lado donde esta acostado.

La inserción jerárquica se establece alrededor de tres actos principales:
1.- la ingesta de alimentos;
2.- la gestión del espacio;
3.- la gestión de los contactos, es decir la sexualidad.

1.- La ingesta de comida
Lo que hay que hacer
- dar la comida siempre después de los amos o aparte;
- en un lugar sin importancia en la vida social de la familia. Es decir que no este en medio de la cocina y no sea un lugar de paso obligado;
- dejar el plato disponible únicamente una decena de minutos, quitarlo hasta la próxima comida.

Lo que no se debe de hacer
- comida a libre disposición;
- ninguna comida entre las comidas;
- ningún resto de comida;
- no ver jamás al perro comer.

2.- La gestión del espacio
- debemos recordar simplemente que el lugar de reposo de los dominantes está formalmente prohibido al dominado y que el campo de aislamiento se encuentra más o menos confundido con el campo de agresión; debemos indicar entonces no manipular al animal cuando esté se encuentra en él.

3.- La sexualidad o la gestión de los contactos
- si el perro se percibe como dominante, va a tratar de ocupar la recámara de sus amos e intentar sacar su competidor directo. El perro tendrá de hecho la iniciativa de los contactos. Así, no es raro encontrar propietarios quiénes para acostarse, deben proceder a toda una serie de maniobras, cuando no han abandonado ya su cama para dormir en el diván. Podemos imaginar con mucha facilidad el peligro que puede representar esta situación en función del tamaño del perro (Pageat P.).

LAS MANIFESTACIONES EVOCADORAS DE UNA SOCIOPATIA

Los perros son generalmente presentados a consulta por los siguientes motivos:
- amenazan (gruñen),
- mordisquean una o varias personas de su medio para apropiarse de comida, de espacio o de contactos.

Estas manifestaciones pueden limitarse a:
- micciones ejecutadas sobre objetos muy visibles (pies de la mesa, el canapé, la cama),
- destrucciones de mobiliario situado cerca de las salidas cuando el perro es dejado solo en la casa y alrededor de las ventanas.

En las agresiones encontraremos siempre en el estadio I una secuencia comportamental completa. Es decir con una fase apetitiva, de consumo y de apaciguamiento. Cuando la secuencia de agresión no comprende más que la fase de consumo, es decir únicamente la mordida y esta repetida, estamos frente a una instrumentalización de la agresión que firma una hiperagresividad secundaria en un estadio II de sociopatía.

Pronóstico

Implica una condición obligatoria:
un perro que goza de una o varias prerrogativas asociadas a un estatus de dominante y dos de los siguientes síntomas:
- triade de las sociopatías (agresión jerárquica + agresión por irritación + agresión territorial);
- aumento de la ingesta de comida cuando el perro se encuentra en presencia de uno o varios miembros de la familia;
- micciones jerárquicas;
- montas jerárquicas sobre una misma o varias personas del mismo sexo que el perro;
- seudociesis con poca leche, no hay maternidad pero agresión maternal cerca del objeto sustituto cuando el propietario se acerca;
- apropiación de los niños y agresión maternal cuando el propietario se acerca;
- agresión sobre los niños de la propietaria;
- destrucción de mobiliario alrededor de las salidas por las cuales el propietario puede dejar su domicilio o alrededor de las ventanas desde las cuales el perro los ve partir.

Pronóstico

Es excelente en el estadio I sin recurrir a la quimioterapia si el animal no es de gran tamaño (Leonberg o San Bernardo por ejemplo). Patrick Pageat señala que si la mordida es realizada con los incisivos brevemente, el perro se percibe como dominante, lo cual vuelve más difícil la inversión de la relación y el tratamiento es más largo. En cambio, cuando el perro muerde sosteniendo su presa hasta la sumisión del perro o del amo, la posición del perro es muy ambigua, en consecuencia la inversión en la relación se realiza con poco esfuerzo. Sin tratamiento, la evolución de una sociopatía puede hacerse en dos sentidos: o hacia una hiperagresividad secundaria (la mayoría de las veces) o estadio II, o hacia una ansiedad (35 % de los casos) precedido de un estado fóbico.

Tratamiento

En el estadio I, la terapia instituida es la de la Regresión Social Dirigida (RSD). Se trata de una terapia cognitiva que tiende en restituir al animal en su medio en un contexto jerárquico estable. La terapia consiste en quitar las prerrogativas del animal otorgadas al perro, controladas por este a nivel de la gestión de la comida, del espacio y de los contactos. Es importante fijar gradualmente objetivos a alcanzar por los propietarios comenzando por las prerrogativas más simples para evaluar cada mes los resultados obtenidos. Para el propietario la terapia de RSD puede ciertamente ser difícil de iniciar. Hay que acordarse que estas prerrogativas han sido otorgadas en un contexto familiar donde el perro es considerado como un miembro a parte entera de la familia, entonces al mismo título que cualquier miembro de la familia. Habrá que tomar en cuenta además los conflictos latentes en
tre los propietarios.

Spraybarrier et Spraycommander

SPRAYBARRIER y SPRAYCOMMANDER son dispositivos que recurren al estímulo disruptivo y que pueden ser herramientas extremadamente útiles para volver a dar confianza al propietario y los miembros de la familia. También para quitar las prerrogativas progresivamente, las cuales son adquiridas y son ciertamente difíciles de quitar en un primer tiempo sobre el plano emocional.
Hay que tomar en cuenta que un perro en un contexto de sociopatía no es feliz, sufre. Sus propietarios durante la institución de una terapia cognitiva pueden sentir un cierto malestar frente a las costumbres adquiridas y para invertir la relación. Hay que proceder poniendo todo en obra para facilitar la terapia y motivar a los propietarios mostrándoles que esto puede realizarse simplemente sin recurrir al castigo y sin confrontar al animal. Es necesario antes que todo recuperar la gestión de los contactos y de los espacios para los propietarios.

SPRAYCOMMANDER permite interrumpir secuencias comportamentales indeseables mediante el estimulo disruptivo accionado por control remoto redirigiendo al animal hacia por ejemplo su lugar de dormir (neutro) o para evitar que tome la iniciativa de los contactos.

CUIDADO: si un propietario ordena a su perro ir hacia su lugar de dormir, cuando que esta en una pieza, después de una fase de amenaza (fase apetitiva de una secuencia comportamental), hay que recomendarle no ponerse en el marco de la puerta para dejar al perro la posibilidad de irse efectivamente ya que podría ser nuevamente objeto de amenazas por su perro, sino al lado de la puerta.

Para la gestión del espacio y de los contactos SPRAYBARRIER (un dispositivo en forma de plato emite una frecuencia radio de baja intensidad que recoge un collar receptor que el animal lleva al cuello para delimitar espacios donde no podrá entrar al producirse un bip sonoro para avisar y una vaporización al acercarse al perímetro) en las primeras tres semanas de tratamiento puede ser útil para prohibir el acceso a algunas piezas (el comedor, el salón, las recámaras, él o los pasillos) pero también para la gestión de los contactos para que el perro pierda la iniciativa de estos con sus amos. La iniciativa de los contactos debe partir del propietario mediante una orden o invitación a jugar por ejemplo fuera de las zonas donde será colocado SPRAYBARRIER.

Referencias
BEATA C. Las sociopatías. Buenos-Aires, Argentine. Marzo 2000.
DRAMARD V. Conduite à tenir devant un chien qui fugue. Le Point Vétérinaire, Vol. 31, no. 207, mai 2000:247-254.
GAULTIER E. L’agressivité canine.
GECAF. Curso básico. México D.F., FMVZ-UNAM, Marzo 1999: 188.
MEDER S. Jerarquización Interespecífica. Buenos Aires. Argentina. Marzo 2000.
PAGEAT P. Pathologie du comportement du chien. 2 ème Edition, Ed. du Point Vétérinaire, 1998: 382.

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9 Mayo 2008 | Sin Comentarios

Condiciones previas a los tests:

El perro ha de tener al menos un año de edad. De lo contrario los resultados pueden ser bajos, solamente porque aún no ha madurado.

Debe examinarle su dueño habitual, y al menos ha de haber vivido con el unos 3 o 4 meses.

Debe haber vivido al menos ese mismo tiempo en el lugar donde se realizan los tests.

No es necesario ni conveniente hacer todas las pruebas el mismo día, es mejor repartirlas en varios días.

El perro ha de estar en ayunas (en algunos tests se usa la comida como motivación).

En algunos tests se necesitan accesorios. Tenerlo preparado con antelación. En casi todos hace falta un cronómetro o, al menos, un reloj con segundero.

No deben repetirse los tests. Se puntúan en la primera prueba, salgan como salgan.

No hay que ponerse nerviosos si el perro no responde tan bien como nos gustaría. Le pondremos nervioso a él y empeoraremos la situación. Hay que tomarse todo como un juego (el perro trabajará mejor si piensa que está jugando con nosotros).

Test 1. Capacidad de observación. 5 puntos

En un momento del día en que no sacamos al perro a pasear, hacer todos los gestos (sin llamarle) que hacemos cuando le sacamos de paseo. Por ejemplo, coger el abrigo, las llaves y su correa, y nos quedamos quietos sin ir hasta la puerta.

El perro corre a la puerta o viene a nosotros excitado - 5 puntos.
Si no se mueve, nos dirigimos hacia la puerta. El perro se acerca a nosotros - 4 puntos.
Si tampoco se mueve, abrimos la puerta unos milímetros. Si viene - 3 puntos.
Si sigue sin moverse pero nos vigila atentamente - 2 puntos.
Si no nos atiende en absoluto - 1 punto.

Test 2. Resolver problemas. 5puntos pero con otra cosa, la lata le da miedo

Enseñamos una golosina al perro (algo que le guste), le dejamos que lo huela y lo tapamos con una lata. Ponemos en marcha el cronómetro.

Si empuja la lata y obtiene la comida en 5 segundos o menos - 5 puntos.
Entre 5 y 15 segundos - 4 puntos.
Entre 15 y 30 segundos - 3 puntos.
Entre 30 y 60 segundos - 2 puntos.
Si olfatea la lata pero no lo consigue en menos de 1 minuto - 1 punto.
Si desde que la tapamos no hace ningún esfuerzo para alcanzar la comida - 0 puntos.
Test 3. Atención al entorno.

Mientras el perro está fuera de la casa, cambiamos la disposición de algunos muebles en una habitación que el perro conoce. Añadir un par de sillas, mover una mesa a otro lado de la sala… Tiene que notarse que ha cambiado algo. Cuando entra el perro ponemos el cronómetro en marcha.

Si en 15 segundos el perro se da cuenta de que ha cambiado algo y empieza a explorar y olfatear - 5 puntos.
Si se dá cuenta entre los 15 y 30 segundos - 4 puntos.
Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
Si parece darse cuenta (observa con atención) pero no explora - 2 puntos.
Si tras 1 minuto el perro permanece indiferente - 1 punto.

Test 4. Resolver problemas. 5 puntos

Se toma una manta pequeña o una toalla de baño, y se le deja al perro olfatearla. El perro ha de estar despierto y activo. Rápidamente le tapamos la cabeza de forma que no pueda ver nada y ponemos en marcha el cronómetro.

Si se descubre la cabeza en menos de 15 segundos - 5 puntos.
Entre 15 y 30 segundos - 4 puntos.
Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
Entre 1 y 2 minutos - 2 puntos.
Si no se ha liberado tras 2 minutos - 1 punto.

Test 5. Interpretación de gestos (aprendizaje social).

En un momento en que el perro esté sentado a un par de metros de nosotros (sin haberselo ordenado), le miramos a los ojos. En cuanto nos mire esperamos 2 o 3 segundos y le dedicamos una sonrisa, sin hacer más gestos.

Si viene a nosotros moviendo la cola - 5 puntos.
Si se acerca pero no llega hasta nosotros, o no mueve la cola - 4 puntos.
Si cambia de posición, se tumba o se levanta sin acercarse - 3 puntos.
Si se aleja - 2 puntos.
Si no presta atención - 1 punto.

Test 6. Resolver problemas.

Igual que el test 2, pero con más dificultad de maniulación de objetos. En lugar de una lata se emplea un trapo o toalla pequeña, con la que le tapamos la golosina.

La consigue en menos de 15 segundos - 5 puntos.
Entre 15 y 30 segundos - 4 puntos.
Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
Entre 1 y 2 minutos - 2 puntos.
Si intenta cogerla pero abandona - 1 punto.
Si la ignora - 0 puntos.

Test 7. Memoria a corto plazo.

Ha de hacerse siempre antes que el test 8. En una habitación despejada, enseñamos al perro una golosina que no tenga olor fuerte, y se la dejamos olfatear para que sepa que es comida. Con alguien sujetandole (si es preciso) y asegurandonos de que nos vea, colocamos la golosina en una esquina de la habitación. Sacamos al perro durante unos 10 segundos y le hacemos entrar de nuevo en la habitación, poniendo el cronómetro en marcha.

Si va directo a la comida - 5 puntos.
Si olfateando va casi directo - 4 puntos.
Si se pone a buscar al azar y la encuentra en menos de 45 segundos - 3 puntos.
Si busca pero en 45 segundos no lo ha encontrado - 2 puntos.
Si no se esfuerza en buscar la comida - 1 punto.

Test 8. Memoria a largo plazo.

Ha de hacerse inmediatamente después del test 7. Se hace exactamente lo mismo (poner la comida en un rincón diferente al del test anterior), y se saca al perro de la habitación 5 minutos. Al entrar de nuevo arrancamos el cronómetro.

Si va directo a la comida - 5 puntos.
Si va directo a donde estaba la comida en el test 7, y luego al correcto - 4 puntos.
Si olfatea y encuentra la comida casi directamente - 3 puntos.
Si busca al azar y lo encuentra por casualidad antes de 45 segundos - 2 puntos.
Si no lo encuentra antes de 45 segundos - 1 punto.
Si no intenta buscarlo - 0 puntos.

Test 9. Resolver problemas y manipular.

Se pone una tabla sobre un par de guias de teléfonos, de forma que quepan las patas del perro pero no pueda meter la cabeza debajo. Se sujeta con peso suficiente como para que no pueda levantar la tabla. Se le muestra comida al perro y se deja que la huela. A continuación se pone debajo de la tabla (el perro tiene que verlo) y se pone en marcha el cronómetro.

Si lo saca con las patas en menos de 1 minuto - 5 puntos.
Si lo saca entre 1 y 3 minutos - 4 puntos.
Si lo intenta pero a los 3 minutos no lo ha conseguido sacar - 3 puntos.
Si no usa las patas y solo intenta alcanzarlo con la boca - 2 puntos.
Si no intenta alcanzar la comida - 1 punto.

Test 10. Comprender lenguaje.

Con el perro sentado a un par de metros de nosotros, y usando el tono de voz que empleamos para llamarle, pronunciamos una palabra cualquiera que no se parezca a su nombre.

Si responde a la llamada - 3 puntos.
Si no acude, pronunciamos otra palabra en el mismo tono. Si esta vez viene - 2 puntos.
Si tampoco se acerca, pronunciamos su nombre, añadiendo “ven” o la palabra que usemos para llamarle. Si viene - 5 puntos.
Si no viene, repetimos su nombre por segunda vez. Si ahora viene - 4 puntos.
Si no se mueve en ningún caso - 1 punto.

Test 11. Aprendizaje.

Este es complicado. Se trata de hacer que el perro aprenda una orden nueva. No hay que pedir nada demasiado complicado, solo algo sencillo que el perro no haya hecho nunca. Por ejemplo, sentado a nuestro lado, una orden para que se levante y se gire sentandose frente a nosotros.

La primera vez diremos la orden y como el perro no sabrá que queremos, le guiaremos a esa posición. Le felicitaremos y premiaremos con alguna golosina.
Repetimos la orden dos veces más, ayudandole.
Repetimos la orden 2 veces más, pero ah
ora esperaremos un instante antes de ayudarle, guiandole con la correa.
Repetimos la orden, sin movernos para nada (es un tanteo). Si cumple la orden, aunque sea torpemente, le daremos 6 puntos.
Si falla, repetimos 10 veces más, ayudandole. Después hacemos otro tanteo sin ayudarle. Si lo hace bien - 5 puntos.
Si vuelve a fallar, 10 pruebas más. Si en el siguiente tanteo lo hace bien - 3 puntos.
Si se levanta e intenta hacer algo, pero no cumple la orden - 1 punto.
Si después de las 30 pruebas que llevamos, sigue sin hacer nada - 0 puntos.

Test 12. Resolver problemas.

Es el más complicado. Se coloca una muestra de comida en un sitio de forma que el perro la vea (antes se la habremos dado a olfatear, y tiene que ver como la colocamos ahí). Sin embargo, el perro no puede acercarse directamente, y ha de dar un rodeo, alejandose de la comida, hasta encontrar un camino para llegar a ella. Por ejemplo se puede usar una caja grande abierta por un extremo, y con una ranura por donde el perro vea la comida pero no pueda pasar. La solucción será rodear la caja y entrar por el otro lado (no debe poderla mover ni alcanzar la comida con las patas). Se suelta al perro y se pone en marcha el cronómetro.

Si rodea el obstáculo y alcanza la comida en menos de 15 segundos - 5 puntos.
Si tarda entre 15 y 30 segundos - 4 puntos.
Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
Entre 1 y 2 minutos - puntos.
Si intenta alcanzar la comida metiendo la pata por la ranura, pero no intenta otro camino - 1 punto.
Si no hace ningún esfuerzo por llegar a la comida - 0 puntos.

Evaluación y Resultados.

Se suman todos los puntos conseguidos en las diversas pruebas.

54 puntos o más: Es un perro prácticamente superdotado, y es bastante inusual encontrar un perro con este nivel de inteligencia. Según diversos estudios, apenas el 5% de los perros lo alcanza, y eso entre las razas más inteligentes.

de 48 a 53 puntos: Perro de clase superior y con un alto nivel de inteligencia.

de 42 a 47 puntos: Nivel medio-alto. Tiene la capacidad de llevar a cabo cualquier tarea de las que se exigen a un perro corriente.

de 30 a 41 puntos: Nivel de inteligencia media. En ciertos trabajos se mostrará muy dotado, pero no tanto para otros.

de 24 a 29 puntos: Nivel bajo. A veces muestra destellos de agudeza, pero la mayor parte del tiempo tendrá algunas dificultades para entender lo que queremos de él. Aprenderá el mínimo de órdenes básicas (sentarse, acudir a la llamada, y poco más). Su utilidad dependerá de su inteligencia instintiva, es decir, de las capacidades que es capaz de desarrollar por la herencia genética de su raza.

de 18 a 23 puntos: Límite de la normalidad. Trabaja sin problemas en un entorno organizado y de poca actividad, y si no se le presentan situaciones nuevas.

Menos de 18 puntos: Deficiente. La convivencia con estos animales puede presentar problemas.

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9 Mayo 2008 | Sin Comentarios

DIETA NATURAL PARA PERROS Y GATOS

Componentes

1. Carne cruda: carne de pollo, pavo, vaca, cordero, etc. vísceras cómo corazón, hígado, callos (mondongo), etc. Pescado entero crudo una vez por semana mínimo. Dar la carne troceada o picada. También huevos enteros crudos.
2. Huesos: Siempre CRUDOS: cuellos o caparazones de pollo, cuellos de pavo. Se pueden sustituir por un suplemento de CALCIO de calidad a razón de unos 165 mg de calcio por cada 10 Kg de peso aproximadamente (ajustar según la presentación del preparado que se utilice). Si se da suplemento de calcio, aumentar las cantidades de carne y vísceras.
3. Verduras y Hortalizas: crudas, en puré o picadas: zanahorias, batatas, brócoli, calabacín, apio, perejil, ajo, lechuga, tomates, pimientos, etc. NUNCA DAR CEBOLLA. Limitar verduras ricas en ácido oxálico (espinacas, acelgas, etc.). Se pueden aprovechar sobras de los platos de verdura que comemos en casa también.
4. Acidos Grasos Esenciales (AGEs): proporcionado por aceites ricos en estos: aceite de lino, aceite de pescado, aceite de borraja, etc. El aceite de hígado de bacalao además es una buena fuente de vitamina A (esencial suplementarla en gatos, no tanto en perros si se utilizan vegetales ricos en carotenos como la zanahoria). Importante que los aceites sean de 1ª prensada en frío y añadir vitamina E cómo antioxidante.
5. Algas kelp o alfalfa: en polvo fino. Proporcionan minerales y elementos traza. Si se usa alfalfa, añadir sal yodada en proporción: ¼ taza de kelp, sustituirla por ¾ taza de sal marina + ¼ taza de alfalfa (no utilizar en animales que precisen dieta baja en sal). Algunos animales son alérgicos al kelp y/o a la alfalfa, si es su caso omítalo y administre un suplemento multi-vitamínico y mineral.
6. Vitamina C: en forma de ascorbato cálcico o sódico por ejemplo.
7. Tentempiés y premios: huesos grandes de fémur o rodilla crudos, frutos secos y semillas crudas sin sal (almendras, nueces, pipas de calabaza y de girasol, etc.), frutas (plátano, manzana, pera, dátiles, mango, etc.)
8. Opcional: vinagre de manzana orgánico, enzimas digestivas (de papaya y/o piña), probióticos no lácteos o yogur natural orgánico, extracto de semilla de cítrico, levadura de cerveza, lecitina de soja, etc.

Cantidades Aproximadas Diarias (ajustar según necesidades individuales de peso, ejercicio, etc. y dividir en dos comidas al dia).-

Mascota de 5 Kg de Peso

1. Carne Cruda: 100-125 g de carne de músculo. Además alguna viscera o huevo.
2. Huesos Crudos: 1-2 cuellos de pollo; o bien Suplemento de calcio: 80-84 mg calcio.
3. Verduras y Hortalizas: ½ - 1 cucharada sopera.
4. Kelp/alfalfa: ½ - 1 cucharadita. Aceite de hígado de bacalao: ¼ cucharadita. Aceite (AGEs): ½ cucharadita. Vitamina C: 500mg (hasta 1 gramo).

Mascota de 25 Kg de Peso

1. Carne Cruda: 225-250 g de carne de músculo. Además visceras o huevos.
2. Huesos Crudos: 1 cuello de pavo o 6 cuellos de pollo; o bien Suplemento de calcio: 400-420 mg calcio.
3. Verduras y Hortalizas: 3 cucharadas soperas.
4. Kelp/alfalfa: 2 cucharadita. Aceite de hígado de bacalao: 1 cucharadita. Aceite (AGEs): 2 cucharadita. Vitamina C: 3 g (hasta 6 gramos).

Mascota de 50 Kg de Peso

1. Carne Cruda: 500g -1 Kg de carne de músculo. Además visceras o huevos.
2. Huesos Crudos: 2-3 cuellos de pavo; o bien Suplemento de calcio: 800-840 mg calcio.
3. Verduras y Hortalizas: 100-125 g.
4. Kelp/alfalfa: 1 cucharada sopera. Aceite de hígado de bacalao: 2 cucharaditas. Aceite (AGEs): 1½ cucharadita. Vitamina C: 6 g (hasta 7,5 gramos).

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9 Mayo 2008 | Sin Comentarios

COPROFAGIA

DEFINICIÓN:
Ingestión de heces del mismo animal u de otro.

Común en caninos, rarísima en felinos. El único comportamiento coprofágico considerado normal es la ingestión de heces de los cachorros por parte de su madre (generalmente desde el nacimiento hasta las 3 semanas de vida de los cachorros), posiblemente para mantener limpia la zona evitando que posibles depredadores se acerquen atraídos por los excrementos.

Puede considerarse natural (no normal) el que ingieran heces de ungulados en los que encuentran varios nutrientes que provienen de las fermentaciones del intestino grueso.
Como consecuencias puede existir infestaciones recurrentes de parásitos
intestinales, y en menor frecuencia, gastroenteritis por la ingestión de
grandes cantidades de heces de ungulados.

SÍNTOMAS:
Posibles: halitosis (Mal aliento). Posible poliuria/polidipsia (Mucha orina y mucho tomar agua, anorexia y gastroenteritis como consecuencia de posibles problemas médicos subyacentes a la coprofagia.

CAUSAS:
1.- De comportamiento: zona habitable del perro sucia, respuesta al castigo por defecar en lugares inapropiados (imitación del propietario al hacer “desaparecer” las heces?), condiciones estresantes como cambios repentinos en el ambiente, disponibilidad de mucho tiempo sin juegos o con baja actividad (aburrimiento)

2.- Médicas: insuficiencia pancreática exocrina (es la causa médica más
frecuente). En mucha menor medida, se ha podido también relacionar con:
hiperadrenocorticismo, administración de corticoides exógenos, sindrome de malabsorción intestinal, parasitismo intestinal, diabetes mellitus,
hipertiroidismo, dietas deficitarias (actualmente no hay suficientes
estudios que avalen esta última teoría)

DIAGNÓSTICO:
Debe realizarse un diagnóstico diferencial para determinar la causa que
origina la coprofagia.

PRONÓSTICO: Según la causa

TRATAMIENTO: También dependerá de la causa.
Si la causa es etológica (de comportamiento) puede intentarse:

- Eliminación rápida de sus heces antes de que el animal tenga acceso a ellas Dar recompensa alimenticia justo al defecar para incitar a que el animal
espere dicha recompensa antes de comerse sus heces.
- Colocar alguna sustancia aversiva sobre las heces (pimienta u otras
sustancias picantes) o inyectar apomorfina en las mismas para provocarle el vómito en caso de ingerirlas.

ZOODATA LTDA - BUSCA-PET

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9 Mayo 2008 | Sin Comentarios

Clasificación de las Razas de perros
según su capacidad para ser adiestrados
Stanley Coien

De 1 a 10:
Las razas con la inteligencia funcional y de obediencia más alta.
Necesitan menos de cinco ejercicios para entender órdenes nuevas.
Capacidad de recordar sin necesidad de practicar las pruebas repetidamente.
Responden a la primera orden el 95% de las veces.
1. Border Collie
2. Caniche
3. Pastor Alemán
4. Golden Retriever
5. Doberman Pinscher
6. Shetland Sheepdog
7. Labrador Retriever
8. Papillon
9. Rottweiler
10. Australian Cattie Dog

De 11 a 26:
Perros de trabajo excelentes.
Aprenden órdenes sencillas con entre 5 y 15 repeticiones del ejercicio.
Recuerdan con facilidad, pero mejoran con la práctica.
Responden a la primera orden en el 85% de las veces.
Para órdenes más complejas necesitan más tiempo.
11. Pembroke WeIsh Corgi
12. Schnauzer miniatura.
13. English Springer Spaniel
14. Tervuren Belga
15. Schipperke
/ Pastor Belga
16. Collie Keeshond
17. Pointer Alemán de pelo corto
18. Flat-coated Retriever Cocker Spaniel Inglés
19. Spaniel Breton
20. Cocker Spaniel
21. Weimaraner
22. Pastor Belga
/ Bouvier de Bema
23. Pomerania
24. Spaniel Irlandés de Agua
25. Vizsla
26. WeIsh Cardigan Corgi

De 27 a 39:
Perros de trabajo con un nivel superior a la media.
Necesitan entre 15 y 30 repeticiones para aprender un ejercicio.
Prácticas adicionales del ejercicio en las primeras fases del aprendizaje lo mejorarán.
Una vez aprendida una orden la retienen.
Suelen responder a la primera orden un 70% de las veces o más.
27. Chesapeake Bay Retriever
/ Yorkshire Terrier
28. Schnauzer Gigante
/Perro de Aguas Portugués
29. Airedale
/ Bouvier de Flandes
30. Border Terrier
/ Pastor de Brie
31. WeIsh, Spinger Spaniel
32. Manchester Terrier
33. Samoyedo
34. Field Spaniel
/ Newfoundiand
/ Australian Terrier
/ American Staffordshire Terrier
/ Gordon Setter
/ Bearded Collie
35. Caim Terrier
/ Kerry Blue Terrier
/ Setter Irlandes
36. Elkhound noruego
37. Affertpinscher
/ Silky Terrier
/ Pinscher miniatura
/ Setter Inglés
/ Pharaon Hound
/ Clumber Spaniels
38. Norwich Terrier
39. Dálmata

De 40 a 54:
Corresponde a la puntuación media de inteligencia funcional y obediencia.
Necesitan de 25 a 40 repeticiones para comprender un ejercicio.
Si no repiten los ejercicios con frecuencia recordarán las ordenes con dificultad.
Responden a la primera un 50% de las veces.
40. Fox Terrier de pelo suave
/ Bedlington Terrier
41. Curly-coated Retríever
/ Irish Wolfhound
42. Kuvasz
43. Saluki / Spitz Finlandés
/ Pointer
44. Cavalier King Charles Spaniel
/ Pointer Alemán de pelo duro / Blackand-tan Coorihound
/ Spaniel Americano de Agua.
45. Husky Siberiano
/ Bichón Frisé
/ English Toy Spaniel
46. Tibetan Spaniel
/ Foxhound Inglés
/ Foxhound Americano
/ Otterhound
/ Greyhound
/ Grifón de muestra de pelo duro
47. West Híghland white terrier
/ Deerhound Escocés
48. Boxer / Dogo Alemán
49. Dachshund o Teckel
/ Staffordshire Bull Terrier
50. Alaskan Malamute
51. Whippet
/ Shar-Pei
/ Fox Terrier de pelo duro
52. Rhodesian Ridgeback
53. Podenco Ibicenco
/ WeIsh Terrier
/ Irish Terrier
54. Boston Terrier
/Akita Inu

De 55 a 69:
Nivel mínimo de adiestrabilidad.
Necesitan de 40 a 80 repeticiones para obtener un rendimiento aceptable.
Responderán a la primera orden un 30% de las veces.
Trabajan mejor si el dueño está cerca.
Parecen distraídos la mayor parte del tiempo y sólo responden cuando quieren.
55. Skye Terrier
56. Norfolk Terrier Sealhyam Terrier
57. Pug
58. Bulldog Francés
59. Grifón belga
/ Terrier Maltés
60. Piceolo Levriero Italiano
61. Chinese Crested Dog
62. Dandie Dinmont terrier Nendeen
/ Tibetan Terrier
/ Chino Japonés
/ Lakeland Terrier
63. Old English Sheepdog (Bobtail)
64. Montaña de los Pirineos
65. Scottish Terrier / San Bernardo
66. Bullterrier
67. Chihuahua
68. Lhasa Apso
69. Bullmastiff

De 70 a 79:
Son las razas con inteligencia funcional y obediencia más bajas.
En el aprendizaje inicial necesitan unas 30 o 40 repeticiones para mostrar síntomas de entendimiento a la orden.
Es frecuente que sean necesarias unas 100 repeticiones de un ejercicio antes de dar un resultado fiable.
Su respuesta es lenta y desigual.
Finalizado el aprendizaje se han de hacer repeticiones frecuentes, si no los resultados serán imperceptibles como si jamás hubieran aprendido ningún ejercicio.
Algunos califican a estas razas como “imposibles de adiestrar”.
La reacción a la primera orden es de menos del 25 % de las veces.
Pueden dar la espalda a sus dueños, ignorando o desafiando su autoridad.
La respuesta a las órdenes suele ser insegura y lenta, o a disgusto.
Pueden frustrar a más de un adiestrador medianamente experimentado y hacer dudar de sus aptitudes a alguno de los más especializados.
70. Shih Tzu
71. Basset Hound
72. Mastiff
/ Beagle
73. Pequinés
74. Bloodhound o San Humberto
75. Borzoi
76. Chow Chow
77. Bulldog
78. Basenji
79. Afgan Hound