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5 Marzo 2010 | 2 Comentarios

La técnica del giro en U.

Cómo dejar de manipular la correa para entrenar “JUNTO”

Cuando otros educadores han venido a visitarnos, recurrentemente han manifestado su interés acerca de que no ven manipulación de la correa en las prácticas que realizamos. Independientemente de si su metodología está más o menos cercana al trabajo en positivo.

Según parece, en la versión anterior de la explicación de esta técnica no quedaban las cosas suficientemente claras, y he optado por reconstruir el artículo nuevamente. Quizás la edición de un video acaba de exponerlo suficientemente como para que se pueda practicar correctamente por cualquier persona.

En el artículo se expone la metodología básica de entrenamiento para conseguir que nuestro perro ande con nosotros sin tirar, aplicable a cualquiera de ellos.

Problemáticas específicas del animal pueden dificultar o modificar la práctica en momentos determinados del proceso, por eso es una metodología básica, para una gran mayoría de perros, y muy importante, totalmente aplicable en cachorros a partir de 2 meses, lo que mejora la etapa de socialización, convirtiéndose en un hábito interesante antes de salir a la calle con toda la inmunidad necesaria.

En estos casos puede ejercitarse en casa, o en un prado apartado de zonas urbanas, en cortos y continuados espacios de tiempo.

La explicación de esta técnica se conforma mediante la aplicación de las premisas del condicionamiento operante o instrumental, teniendo como primer criterio caminar por detrás del guía, y utilizando R+ (refuerzo positivo) tanto de forma continua, como intermitente (pedacitos de comida cuando se presenta el criterio), C - (castigo negativo) de mínima intensidad de forma contínua (girando en U-retirando el refuerzo de la atención a lo que está haciendo el perro), moldeamiento de la posición cuando hayamos conseguido el primer criterio (haciendo que en lugar de caminar por detrás, como segundo criterio, camine al lado), y generalización en ambas etapas.

La ejecución del “timming” adecuado, ya sea aportando el refuerzo apetitoso, como ejerciendo la acción de corrección (el giro en U), es de exactitud primordial, como en todos los programas de condicionamiento.

Por tanto, estaremos todo el entrenamiento trabajando, ya sea reforzando, girando, o hablando al perro para no perder la atención del mismo (no mirando hacia adelante, cuidado con los obstáculos).

Entonces:

1. Primer criterio: Caminar por detrás de nosotros

a. Si se adelanta, aplicamos C- (giramos)

b. Si camina por detrás, aplicamos R+ (comida)

2. Generalizamos en diferentes situaciones

3. Segundo criterio: Caminar junto a nosotros

a. Si se cumple, aplicamos R+ .

b. Si no se cumple, no aplicamos nada

4. Generalizamos en diferentes situaciones

Recomiendo revisar las definiciones de los términos técnicos que se resaltan en negrita anteriormente, para su mejor comprensión.

¿Por qué funciona?

Porque el perro pierde la posibilidad de controlar el paseo, mediante el cual recibe mucha información olfativa, guiado por él mismo, y le ofrecemos a cambio la posibilidad de ser continuamente reforzado, guiándolo nosotros.

A base de entrenamiento y generalización obtendremos esta conducta como habitual.

¿Qué hacemos con la correa?

La aplicación de esta técnica permite SIEMPRE dejar de utilizar la correa (aunque la tengamos en la mano) en la práctica del ejercicio, independientemente del collar que utilice el perro. Y si se ejecuta correctamente, independientemente del tamaño del perro o la fuerza física del guía.

La correa únicamente se manipula para evitar que el perro se aleje de nosotros y interrumpa el ejercicio. Eventualmente, para evitar que el perro “adhiera” su nariz al suelo. Para nada más.

Por descontado, el mejor modelo de correa es el llamado “de adiestramiento”, o “ramal de policía”. Tienen alrededor de 1,80 m., mosquetones en las puntas, y anillas en la parte intermedia.correa

¿Y el collar?

Por definición en un alto porcentaje de perros, es totalmente indistinto cuál utilizar. Por el bienestar del animal, desecharemos todos los collares metálicos, tanto de púas, como estranguladores con o sin tope. No son necesarios.

Tanto en los casos en los que:

a. el perro sea capaz de sacarse de la cabeza el collar fijo (por seguridad)

b. los que el perro camina con la nariz “adherida al suelo” (por falta de atención)

c. aquellos que han sido trabajados habitualmente con collar metálico (por insensibilidad),

se recomienda el collar de ronzal (Halti, Gentle Leader, etc.).halti2

En caso de necesitar utilizar este tipo de collar, busquemos información sobre el proceso correcto para desensibilizar al perro a su uso, lo cual no es fácil en algunos casos.

¿Qué más necesito?

Sólo dos cosas:

1.- Comida. Las porciones se han de poder partir en pequeñísimos trozos (para conseguir un aumento de atención). Muchas personas se empeñan en utilizar para esto galletas o premios comerciales, y a menudo no son fáciles de partir. Si el perro se vuelve loco con ellas y las podemos dosificar, perfecto. En caso contrario, utilizaremos Frankfurt, que el único impedimento que tiene es que nos ensucia las manos. En realidad es lo más adecuado. No he visto casi ningún perro que no se vuelva loco con los Frankfurt. Y para motivar, debemos trabajar con lo más apetecible.

2.- Un estado mental correcto. Paciencia, amor, comprensión, ganas de aprender, y el convencimiento de que si el perro no logra hacerlo mejor es porque no se lo sabemos explicar mejor, no porque sea tonto. Esto es más importante de lo que parece y podría ser tema de otro artículo. De no llevar esta “herramienta encima”, dejémoslo para otro día.

El olfato

Un estímulo primario que lleva al perro a tirar de nosotros, en un gran número de casos, es el olfato, especialmente en perros jóvenes. Aunque como en todo, nada sucede por un sólo motivo. La entrada de información a su cerebro mediante este sentido es tan masiva, enriquecedora y estimulante, que refuerza suficientemente este comportamiento, a pesar de que a veces el dueño pueda inflingir castigo para solucionarlo. Aprenden a “tirar del dueño” cuando detectan un olor interesante.

La relación social

En los documentales de la televisión podemos observar que la relación entre los perros y las personas en los países con menor desarrollo social y económico es diferente que en las sociedades modernas y “avanzadas”. En esos documentales no vemos perros que tiran de los dueños, y cuando salimos a la calle en nuestra ciudad, lo comprobamos en muchos casos. Antiguamente, los perros no tiraban. Hace varias generaciones, no lo hacían.

¿Qué ha cambiado?  Evidentemente, la relación social. Lo vemos habitualmente en casa de nuestros clientes. Los perros que más tiran son los más incorrectamente vinculados en la jerarquía familiar, en un gran número de casos. El factor “peluche” (creo que todos saben a qué me refiero), predominante en la sociedad moderna, es la antítesis del perro “herramienta de trabajo” de la antigüedad o de las culturas con menor desarrollo en este sentido.

Existe un equilibrio entre los dos lados del péndulo. Un equilibrio muy personal, que debemos saber encontrar. Seguramente, el ideal es una amorosa vinculación correcta, basada en la confianza y en el trabajo, no en el amor incondicional.

Condiciones de las sesiones

En un lugar exento de estímulos (nuestra casa, jardín, parque, cochera, nuestra calle, etc.), en horas de baja afluencia de gente, podremos iniciar el entrenamiento. No necesitamos más de 5 minutos al principio, quizás durante las primeras 5-8 sesiones. Podemos alargar 5 minutos más en el futuro, pero no mucho más. La valoración sobre cuándo tenemos que acabar la práctica es la descendiente motivación del animal. Hemos de acabar con un alto grado de emoción, no con hastío. Por eso para cada perro es diferente la duración de la sesión. Cuando consigamos el 100% de perfección en este lugar, comienza un proceso común para cualquier acción que el enseñemos al perro, que se denomina Generalización.

Hemos de aumentar gradualmente la dificultad, para expresarlo fácilmente. Deberemos entrenar a otra hora con más estímulos, y en el mismo sitio al principio hasta que consigamos similar nivel de ejecución. Posteriormente en otro sitio con poco estímulo. Posteriormente en el mismo segundo sitio con más distracción, y así consecutivamente hasta lograr generalizar la acción en cualquier situación.

Siempre entrenando nivel a nivel hasta conseguir la misma perfección que en el primer lugar donde empezamos a entrenar, antes de aumentarlo. Y si tenemos dificultades, seguramente lo habremos hecho precipitadamente, por lo que deberemos bajar un paso y seguir practicando un poco más sencillo.

Desarrollemos la técnica

croquis_giro_uObservemos en el gráfico la posición roja, la del guía a punto de iniciar la marcha en el sentido de la flecha, hacia adelante. La idea es que, mientras el perro, simbolizado por el cuadrado azul, se mantenga en el área morada (zona de refuerzo) al caminar, aportaremos la comida continuamente al principio, e intermitentemente después, con el paso de las repeticiones y la ejecución correcta de la práctica. Cuando el perro sale de la zona de refuerzo por arriba (nos adelanta, flecha verde superior), giramos en redondo sobre nuestra derecha, y lo llamamos (para no tirar de la correa), ofreciéndole la comida y aportándosela cuando llega a la zona de refuerzo.

Haber girado a la derecha, hace que el perro nuevamente se halle en la zona de refuerzo. Al alejarnos de él llamándolo, lo posicionamos por detrás nuestro, provocando colocarlo de nuevo en la zona morada y permitiendo que tenga acceso a la comida. Si el perro se retrasase aún más que la zona de refuerzo (flecha verde inferior), lo llamamos y le ofrecemos comida… y se la proporcionamos cuando se adelante entrando en la zona morada. No es habitual que el perro se retrase, excepto si la práctica la realiza alguien que no es el dueño, por falta de confianza, en animales temerosos.

Por tanto, hay dos acciones: reforzar o girar. Constantemente hemos de aplicar una u otra dependiendo de la situación: si está en zona morada, o sale de ella por arriba. A partir de aquí, el éxito está en el timming. En el momento adecuado en el que aplicamos una u otra acción. Si somos exactos, bastarán pocas repeticiones para conseguirlo.

Consideraciones

Cuando hablamos de “Giro en U” no es una amplia curva, es volver sobre nuestros pasos. Eso posiciona al perro correctamente. Una de ellas, es que hemos de luchar contra el desinterés del animal. De hecho, hemos de modular la aportación de comida generando un pequeño grado de frustración o ansiedad por conseguirla, y así lograr una alta atención. Otra, que no debemos parar, ni cuando reforcemos, ni cuando se nos cae un trozo de Frankfurt al suelo y el perro decide cogerlo. De hecho, hemos de luchar contra ello, porque llevaría al pero de nuevo a adherir la nariz al suelo, buscándolo. Ni parar, ni dejar oler.

En perros resistentes en este punto vamos a necesitar colocar el collar de ronzal, como se detalla arriba. Otra, que debemos empezar llevando al perro por detrás de nosotros, no junto a nosotros. Para el perro es una posición más fácil y natural, y trabaja la vinculación social (también tema de otro artículo, seguro). Hacerlo de esta forma nos facilita muchísimo la practica.

Una vez lo hayamos conseguido y lo hayamos fijado bien con suficientes repeticiones, será muy fácil hacer que adelante unos centímetros su posición, ofreciendo la recompensa un poco más adelante. Ya corregiremos fácilmente la posición cuando el ejercicio se ejecute perfectamente, mediante el shaping (moldeamiento).

Conclusiones

Como se comprueba, la importancia de la correa y el collar en este planteamiento es inexistente, siendo la técnica adecuada en la educación en positivo para este ejercicio. En perros acostumbrados a otro tipo de acciones de corrección, se presenta resistencia en las primeras sesiones, pero en 3 o 4 repeticiones se suele solucionar.

Como se detalla, la premisa inicial más importante es la atención. Tengamos en cuenta que, aunque es un ejercicio de control suave, muchos perros se niegan a ejercitar cosas nuevas, especialmente en aquellos sobre los que no se ha tenido demasiado control en el pasado, porque se les restringe la capacidad de decidir por ellos mismos. Una forma de manifestar esta negación muy común, es ignorar completamente las opciones que se le están presentando. Es decir, pudiera ser que al principio tuviera “especialmente” menor atención. Este comportamiento desaparecerá normalmente a la 3ª o 4ª práctica. Puede manifestarse comúnmente, tanto en no querer mirar al guía, como en volcarse a oler el suelo constantemente.

Cualquier duda referente a la aplicación de este ejercicio, o impedimentos para conseguirlo, pueden referírmelos en el formulario de contacto que se encuentra en www.capitancan.com

Ernest Belchi                                                                                                      20/12/2009

Se autoriza la reproducción con fines no comerciales, citando la fuente.

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26 Mayo 2009 | Sin Comentarios

 

packwalkboxersgreatpyrenees4dogsheeling3           Ernest Belchi’2007

Antes de nada: Regla de Oro Nº 1. Para que el perro no tire de la correa, la correa no debe tensarse nunca más.

Esto, que puede parecer una perogrullada, simplifica las cosas al máximo. Y la simplicidad muchas veces es la clave. Seguir leyendo…

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22 Febrero 2008 | 1 Comentario


El collar Halti, también se llama ronzal o de cabestro. Lo denominaremos Halti por ser esta marca el que lo ha difundido (junto a Gentle Leader), y también por ser recomendable por su calidad.
Su concepto se acerca al de la cabezada de un caballo.
No podemos imaginarnos un caballo con un collar que le permita traccionar desde sus hombros, tipo petral. Nos arrastraría sin esfuerzo. Eso es lo que hacen los perros con collares de cuello.
En especial a los perros que los adiestradores llamamos “de cuello fuerte” (que no son otros que aquellos que, a fuerza de soportar mucha presión en su cuello, generalmente por ser adiestrados con técnicas tradicionales, se han insensibilizado en esta zona) y no les cuesta esfuerzo tirar desde sus hombros. Por eso los perros potentes y pesados, insensibles en su cuello deciden “ir a oler nosequé” y se llevan arrastrando a mamá, al niño o a la abuela, sin ningún esfuerzo.
El adiestrador tradicional, en estos casos, suele recomendar el collar de púas. No cuenta al cliente que, con seguridad, si el perro sigue “tirando de su cuello”, en pocas semanas, su insensibilidad volverá a ser la misma, con collar de púas y todo, y podrá volver a arrastrar a la abuela.
En general, el collar Halti se puede recomendar para todos los perros potentes, o ya viciados a otros métodos, pero en general es una herramienta muy útil y efectiva.
Funcionamiento. Físicamente, en la foto se deduce su funcionamiento.
Cuando el perro tira, dado que la musculatura sobre la que acciona el punto de sujeción de la correa es la del cuello, el tirón produce que su cabeza se acerque a nosotros y el resto del cuerpo se separe.
Además, tiene un ligero dinamismo de cierre en las tiras de la boca, lo que produce que haya una pequeña comunicación positivo-negativo sobre la acción de tirar-no tirar. Este movimiento, lejos de las sensaciones del tirón en un collar estrangulador, también abre y cierra, y esto ayuda a un rápido condicionamiento.
La tira inferior, únicamente sirve para soportar la anilla de sujeción, y fijar el Halti a su collar habitual (para que no se lo saque al traccionar hacia atrás).
Pros y contras. El collar Halti tiene, como todo, ventajas e inconvenientes.
Uno de las mayores ventajas, es que es mucho más fácil conseguir la atención del perro con ellos, además de no trabajar con fuerza física. El hecho de que el perro no pueda tirar es importante, sobre todo porque cuando tira, su cabeza se vuelve hacia nosotros. Por tanto, nos es muy sencillo captar su atención.
Podemos aprovechar más fácilmente las posibilidades de reforzar o comunicarnos, en especial en perros adolescentes, con captación de atención más difícil.
Lo más importante, dejan de tirar inmediatamente. O al menos, nos resulta mucho más fácil controlarlos que antes, sobre todo con perros que entrañan mucha dificultad en este sentido.
Uno de sus inconvenientes es que sus tiras pueden tender a producir rozaduras en perros sensibles de piel.
También les limita que son incompatibles con el uso de correas extensible, tipo Flexi. Si el perro llegase con velocidad al final de la correa, podría lesionarse en el cuello. Cuidado con esto. No se puede usar ni con cuerdas largas, ni con correas extensibles. Por lo demás, en un correcto uso, son muy seguros y no se conocen lesiones más que en los supuestos que detallamos.
Otro inconveniente, motivación de la idea de escribir este artículo, es que requieren una correcta habituación. Son muchos los compradores de estos collares que a los pocos días desechan su uso, por lo haberlos habituado correctamente.

Habituación a su uso. La duración de las fases depende de cada perro, pero podemos pasar a una fase superior cuando comprobemos que su comportamiento ante el material es natural y confiado.
Presentación del material. Empiezo reforzando con pequeños trocitos de Frankfurt para que el perro nos permita colocárselo. Le condiciono a que me coja un pequeño premio a través de las tiras del Halti. Un par o tres de veces al día, durante 4 o 5 días, dependiendo del perro. Enseguida empieza a ser un juego para el perro.
Colocación sin correa. Cuando ver el Halti y coger la comida notando las tiras en su hocico es natural para él, se lo coloco únicamente en el momento en que el perro come su ración diaria. Normalmente no pone problemas para soportar llevarlo mientras come. De hecho, lo asocia al momento de comer y suelen colaborar bastante a la tercera o cuarta repetición, al ponérselo para comer. Inmediatamente que ha acabado de comer, lo quito. Este proceso puede durar unos días más. También podemos aprovechar posteriormente a ponerlo cuando juguemos con pelota o motivador, sin atarlo a la correa. Así, progresivamente, intento que en ciertos momentos del día, sin atarlo a ninguna correa, se acostumbre de forma natural, desde el primer momento, a sentir la sensibilidad del collar, mientras efectúa ejercicios positivos.
Habituación a la correa. La colocación correcta, al principio, es la que veis en la foto. Entendemos que ya ha pasado las fases en que es un problema colocárselo. Entendemos que en este momento, llevarlo es algo natural para él. Si esto no es así, deberemos trabajar aún en las dos fases anteriores, y si hemos de comenzar de nuevo, podemos hacerlo. Este punto ha de estar claro antes de enganchar a una correa la anilla de sujeción del Halti. Evidentemente, nos será casi imprescindible comprar una correa de adiestramiento, de las que llevan mosquetones en las dos puntas, y tiene un largo de 1,80 o 2 metros.
En el caso de que el perro tire, deberemos aguantarlo de la mano derecha, no vamos aún a dejar que el Halti trabaje. Debemos estar un par de días aún, llevándolo como siempre hemos hecho, del collar. Por tanto, nunca debemos en esta fase dejar que la mano izquierda (la que soporta el Halti) se tense, es imprescindible que la correa que soporta al Halti vaya siempre destensada. Pasearemos por la calle de esta forma, con una pieza de la correa en cada mano, y dejando que, cuando el perro no tira, sienta que está llevado por el Halti, y cuando tira, lo soporta su collar de siempre.
Con el paso de las sesiones de práctica, poco a poco iremos trabajando más con el Halti y menos con el collar (más con la mano izquierda y menos con la derecha), y cuando el Halti deba actuar deteniendo al perro, aprovecharemos para darle un refuerzo positivo (premio, trocito de Frankfurt, etc.). Aunque parezca lo contrario, no estaremos reforzando que el perro tira, estaremos reforzando que cuando el Halti actúa, sucede algo positivo. Entendemos que en este punto, ya estamos suprimiendo casi totalmente el trabajo con el collar (casi no hemos de accionar la mano derecha).
Poco a poco, podremos conseguir que únicamente colocaremos la correa en la anilla del Halti, y podemos pasear con él sin problemas, siempre reforzando en los momentos en que lo creamos necesario, con algún pequeño trocito de premio apetitoso.
Si llegamos a este momento con éxito, podremos enseñar muy fácilmente a que el perro camine junto a nuestro lado, siguiendo los parámetros que se explican en el artículo

TÉCNICA DEL GIRO EN U PARA QUE EL PERRO NO TIRE DE LA CORREA

publicado en ésta misma web.

www.capitancan.com

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16 Enero 2008 | 6 Comentarios

Written by Virginia Gallego
Monday, 14 May 2007
Los siguientes consejos pueden servirte para evitar que tu perro sufra cuando se queda solo en casa.
Tu nuevo cachorro necesita muchas atenciones (compañía, educación y juego) pero también que le enseñen a entretenerse solo y a disfrutar del tiempo cuando se quede solo en casa. Si no, el vacío social en casa puede resultar un lugar muy solitario.

Es de esperar que los cachorros y los perros desarrollen una serie de problemas de comportamiento, como hacer sus necesidades dentro de casa, mordisquear, escarbar o ladrar continuamente, si les damos demasiada libertad y les vigilamos poco durante sus primeras semanas en casa.

Los cachorros y los perros recién adoptados pueden volverse excesivamente dependientes de sus propietarios si se pasan demasiado tiempo “pegados” a ellos durante los primeros días en casa.

Los perros demasiado dependientes normalmente sufren ansiedad cuando se quedan solos en casa e intentarán adaptarse al estrés de quedarse solos dedicándose a las actividades típicas de los perros (mordisquear, escarbar, ladrar…) lo que no tardarán en convertirse en problemas de comportamiento en ausencia del propietario. ¿Y que otra cosa podrían hacer? Los perros con un nivel excesivo de estrés pueden llegar a desarrollar algún comportamiento maniático y pasarse el día dando vueltas en círculo, caminando inquieto o jadeando.

UN SITIO ESPECIAL

Los perros son animales salvajes y les gusta tener su propia “guarida”. Un lugar privado donde estar tranquilo, mordisquear huesos o incluso echarse una siesta. Una buena “guarida” podría ser una jaula de transporte, con una cama dentro. Esta jaula puede ser de gran ayuda para la educación de nuestro perro.

Aparte de su función evidente para transportar al perro en coche o avión, podemos utilizar la jaula para guardar a nuestro perro durante períodos cortos de tiempo mientras no podemos atenderles. De esta manera evitar problemas, que haga sus necesidades dentro de la casa, mordisquee con energía o escarbe cuando no debe. Además el transportín se puede usar específicamente para enseñar a nuestro perro buenas costumbres de conducta higiénica, a establecer la costumbre de mordisquear los juguetes difíciles de romper (tipo kong), para reducir los ladridos excesivos, prevenir que escarbe en el jardín y para aumentar su confianza y su tranquilidad. Para empezar, cuando estés en casa, guarda a tu perro de vez en cuando en el transportín durante “pequeños momentos de calma” para enseñarle buenos hábitos higiénicos y para que vaya ganando confianza. Con el tiempo tu perro aprenderá a querer disfrutar al máximo de corretear por casa tanto si estás tú como si no.

ENSEÑA A TU PERRO A DISFRUTAR DE SU GUARIDA

Una jaula para un perro no es muy distinta de un parque de juegos infantil o de una habitación pequeña. Lo primero que debemos hacer es enseñar al perro a disfrutar al máximo de su jaula y a querer pasar tiempo en ella. Mete toda una ración de su comida diaria dentro de un juguete para morder (tipo kong), átalo a la puerta de la jaula y deja la puerta abierta para que el pero entre y salga cuando quiera. Premia a tu perro cuando esté mordisqueando el juguete y vigílalo si sale de la jaula. Cuando el perro lleve dentro un buen rato mordisqueando el juguete puedes probar a cerrar la puerta. Pon su segunda ración de comida dentro del juguete, mete dentro de la jaula el juguete para morder relleno y cierra la puerta dejando al perro fuera. En cuanto veas a tu perro intentando abrir la jaula para coger su comida, déjale entrar y cierra la puerta cuando entre.

A partir de ahora dale a tu perro juguetes para mordisquear siempre que esté en su jaula. Pronto aprenderá que estar en su jaula es algo bueno, suelen ser períodos cortos y lo pasa bien.

ENSEÑA A TU PERRO A ENSEÑARESE A SI MISMO

Cuando estés en casa mete a tu cachorro de vez en cuando en su jaula con varios juguetes para morder rellenos de comida y golosinas. Meter a un perro en su jaula con uno de estos juguetes es como meter a un niño en una habitación sólo con un videojuego. Esto se llama auto moldeado. Lo único que tienes que hacer es crear la situación, y tu perro se educará a si mismo automáticamente. Cada trozo de comida que consiga sacar del juguete le reforzará el hecho de mordisquear ese tipo de juguete y le mantendrá calmado y en silencio. Tu perro pronto se convertirá en un adicto a los juguetes rellenos y apenas tendrá tiempo para pensar en mordisquear lo que no debe, para ladrar o para escarbar. Y si está felizmente absorto mordisqueando su juguete, se impacientará menos.

CONDUCTA HIGIÉNICA

También podemos utilizar la jaula para predecir los momentos en que nuestro perro necesita hacer sus necesidades. En general si está dentro de la jaula durante períodos de tiempo cortos (una hora o menos) y regulares, inhibirá sus ganas de eliminar. Esto significa que querrá hacerlo en cuanto pase una hora y le saquemos para llevarle a su zona de evacuación, donde le premiaremos efusivamente con un montón de golosinas y caricias. No obstante, no podemos dejarle encerrado durante más de una hora hasta que no esté perfectamente entrenado para ello, ni tampoco dejarle metido mientras estamos fuera de casa, ya que le estaremos obligando a “ensuciar” su cama. De momento, hasta que no esté completamente educado, podemos dejarle en una zona especial para periodos largos (más información en el artículo sobre la conducta higiénica).

LOS PERROS QUE SE QUEDAN SOLOS EN CASA NECESITAN ENTRETENERSE

La consideración más humana que podemos tener con un cachorro que acaba de entrar en la familia es prepararle para adaptarse a los inevitables períodos de soledad en casa y enseñarle a ocupar su tiempo durante estos momentos. Todos los perros necesitan algún tipo de terapia ocupacional. Disfrutar mordisqueando un juguete relleno de comida es la solución más fácil y agradable. Los perros son crepusculares (más activos al amanecer y al atardecer) por lo tanto es más fácil enseñarles a permanecer tranquilos durante el resto del día.

Los primeros días y semanas de un perro en una casa nueva debemos meterle de vez en cuando en su jaula con juguetes rellenos.

Prepara a tu perro para tu ausencia mientras estás presente. Cuando estás en casa es más fácil controlar el comportamiento de tu perro cuando le metes en su jaula varias veces al día un ratito. La primera impresión que asimila tu cachorro de una rutina diaria fija creará una base aceptable y agradable para el futuro. Recuerda que cuando tu perro haya ganado seguridad en si mismo, independencia y esté completamente educado, podrá disfruta de plena libertad por toda la casa y por el jardín el resto de su vida.

Para enseñar a tu perro a permanecer tranquilo y a no ladrar constantemente necesitarás una jaula, unos cuantos juguetes rellenos de comida y unas cuantas golosinas para perros.

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Virginia Gallego

virginiagallego@pdtspain.com
www.pdtspain.com